Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

         

Enero

 La Aceituna

 

Mucho ha cambiado, más de lo que jamás podríamos imaginarnos, todos en general, salvo aquellos que optaron por el olivar intensivo, con el fertirriego y espaldera. De todos es sabido el bajón tan fuerte en cuanto a lo económico, con el agravante de la sequía que ya venía manifestándose durante el verano y otoño; después llegó la tormenta, que a nadie le ha cogido preparado para haber puesto los medios, aunque en lo rústico no hubiera sido posible librarse de este fenómeno crepuscular.

Estos casos como otros de la misma calaña como pueden ser: hielos, borrascas copiosas, inundaciones y ventoleras, son lo que dan al tiempo “Eres más extremao que el tiempo” ¡Otros creen que lo más estremao, es la Extremaunción! Que Dios nos perdone pues, esto son inclemencias, ya lo decía mi aguelo y mi aguela tamién.

Pero y esto de los precios que oscilan en los tres productos principales del Campo de Montiel, como son: el cereal, la uva y la aceituna; donde ya se puede apreciar el declive actual, siendo el más escalofriante el valor de un kilogramo de aceituna a 0,35 céntimos con el agravante primero es, que la campaña anterior fue duplicada en rendimiento por cosecha y precio, esto es, después de no haber apenas producción y en muchos casos cosecha nula.

Esto ya está hecho y dicho, ahora queda el “estibillo”, dicha tormenta, aseguran los más escépticos y puestos en fenómenos atmosféricos como quien escribe; que a mis ochenta años ya hemos visto que los ciclones buscan la sierra y aquí en nuestro pueblo prescindimos de ella por lo que nos la dirigen hacia aquí, otros expertos que los hay con esta insensatez capaces de lo que sea y al precio de eso mismo.

Quizá esto no sea lo bien acogido que sería hablar y comentar algo de lo pasado con referencia a esto último como lo es, el aceite, oro verde de la oliva tradicional que tanto ser viviente se ha alimentao y curao de pozoñas y otros. Este producto ancestral es merecedor de cuanto bueno se le puede atribuir.

La recolección de la aceituna en otros tiempos.

En los tiempos de mi aguelo también había aceitunas y pa cogerlas, pos, cada cual se las gobernaba a su manera, según la cantidad y según el bolsillo, pero tamién dependía mucho del ansia viva, más el rescoldo de la mujer.

En las casas de labor “medianas”, donde se respiraba hondo ya estaba el mayoral y el manigero aunque el amo era siempre sabedor de toa la historia esta campreste. Pa formar la cuadrilla, el primero en hablar solía ser el amo, pero siempre hay, como no impedimentos como, a ver si la Atanasia no apareciera por ser tan tiquismiquis, tamién ha dicho el novio de la Lora que quiere venir con ella, la sobrina del manigero novia de Dos Jornales, ya se da por metía en el ajo, del año pasao tenemos a: Matutino, Boca Pringue, Alzaperras, La Cuna, La Pincha, Juanillo, Pedrito y Frasco. El manigero es Camones y el mayoral es Merendón.

El amo y los criaos tienen junta en la cuadra de las mulas y quedan en comenzar “donde no estén cogías” claro está, porque no es la primera vez que cuando llegas ya están en el molino. Se comienza en el Calar de los Borregos, a la linde del Delegao, que lleven el carro con el agua, los mantujos de arpillera alguna varilla, el caballo, espuertas y capachos de esparto y pa limpiar con el aire regañón que es el que astá reinando mayormente ahora en enero.

Camones ya lo sabe y el día dos al venir el alba lo tienes en la cuadra pa echar el azaite y arina de guijas pa hacer la farineta o el ajo a especie de gachamiga, poco después van llegando los aceituneros, algunos con el moco colgando y ellas, como siempre, muy percabias y sin ganas de dale a la tengua, anque, de este carro tos tiramos.

Camones, venga, vis subiendo al carro, que cuanto antes es tarde y ya mismo está el carromato en el camino y las mujeres cantando dirigías por María Cofle la manigera, canciones muy cortas, pero enlazan unas con otras, más los estribillos.        

Ya llegamos al corte, mientras desaparejo el mulo y le pongo un pienso ya podís echar lumbre, el manigero coge a los muchachos, venga ya estáis con la vara chica en los pies por dentro y que no quede ni una que si no, no cobráis. Busotras, coger el suelo ese primero y los zagales que vallan colocando las mantas y a ordeñar que te crió. La manigera con las de los suelos y en un trapo han guardao unas piedras calientes de la lumbre pa calentase de vez en cuando y soplándose los deos. Gueno yo a mi paicer tenías que ir tostando al azaite y fríes las tajás, gueno, pero déjame aquí el agua pa las gachas. Sa rebariñao Dos Jornales y sa hecho un sollejón en una pata, bag, pos no es pa tanto; ya guele, dice el mayoral, venga a almorzar, Merendón es el primero en mojarcon una sopa de pan de oreja-mula, Camones y la manigera tamien hacen guenas sopas así, Pedrito que ya ha atascao la sopa en el ajo, que después de ser chica se la escapao de la navaja y ya tiene castigo por ello, y esto ya se sabe; comen, porque no tienen otra cosa pero, la Lora y la Pincha, sí que comen algo que llevan de casa, asinque ya hemos almorzao y ahora, pies pa que te quiero, a continuar con la faena, ahora a lan 10 vendrá el amo y ya sabís que no le gustan los camuflaos.

Llega el amo que ha estao de mala noche y mejor que se habiera quedao donde aiga pasao la noche, gueno está, continuamos, llega la hora de hacer el rin-ran, que son, patatas con caldo, y lo mismo en el almuerzo, después de comer dicen algunos chascarrillos y cantan unas estrofas, pero sin pasarse de rosca.

Muchachos, vamos que hay que heñir, cada cual a lo suyo y ya en el cigarro, se ponen las mantas al pie del carro pa ablentar la aceituna; se limpia, se carga y a casa. Ya en el camino se cantan sonetos o como se llame porque esto no da pa tanto.

Saber, aquí lo que importa es trabajar y comer, ¡lo demás es jauja!

 

Antonio López Marco

 

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