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Balcón al campo

         

Junio

La plantación del olivo

Teniendo en cuenta el desarrollo radicular del olivo por una parte y el de la parte aérea por otra, hay que pensar que la superficie que cada oliva necesita es del orden de los 100 metros cuadrados. Sin embargo, esto depende en gran medida de la variedad que se trate, del clima y del terreno, hasta el punto de que en nuestro país existen olivares cuyos pies hasta 20 metros entre si y otros en los que la distancia entre pies no pasa de 5 metros. Hablando en términos generales, podría fijarse la densidad más aconsejable en unas 200-300 plantas por hectárea.

La forma de hacer la plantación puede ser: en líneas, a marco real y a tresbolillo. Pareciendo ser la plantación a marco real la más aconsejable desde el punto de vista del laboreo del terreno.

Si bien el olivo es una planta rústica, requiere para poder desarrollarse en condiciones de rentabilidad, vivir en unas determinadas circunstancias de suelo y clima.

En cuanto al clima, las exigencias son muy variables de unas variedades a otras, requiere, por lo general, como la mayoría de los árboles frutales, terrenos sueltos y a la vez profundos, de forma que el sistema radicular pueda desarrollarse adecuadamente para los meses de verano.

En cuanto el suelo, la materia orgánica aparece en el suelo como consecuencia de la actividad de los seres vivos y está constituida por la mezcla de microorganismos y residuos animales y vegetales. Además, puede haber aporte de materia orgánica de origen distinto a los señalados. La materia orgánica incorporada en forma adecuada da vida al suelo, ya que sirve de alimento a todos los organismos que viven en él.

Aporte orgánico, se debe conservar o en su caso aumentar la materia orgánica, para ello se aconseja el uso de estiércol, abonos verdes (leguminosas-gramíneas) o la incorporación al suelo de hojas, de los restos triturados de la poda.

Por lo que respecta al agua, la consecución de una cosecha óptima requiere de una lluvia anual del orden de los 700 milímetros. Experiencias realizadas en la provincia de Jaén con la variedad Picual, por el profesor Ortega Nieto, fijan la lluvia óptima en 725 milímetros caídos durante el periodo octubre-mayo.

Atendiendo a la temperatura, las exigencias del olivo varían según cada periodo vegetativo. Estos periodos son los siguientes:

- Desde que comienza la diferenciación de las yemas de flor hasta fin de marzo.

- Desde que empieza la vegetación hasta el principio de la floración, que dura desde finales de marzo hasta finales de mayo.

- Floración y cuajado del fruto, que viene a durar desde finales de mayo a finales de junio.

- Desarrollo del fruto que comprende desde finales de junio a finales de septiembre.

- Maduración de los frutos, periodo que suele abarcar desde finales de septiembre hasta primero de diciembre.

- Periodo de reposo, abarca desde primeros de diciembre a finales de febrero.

La temperatura óptima en el primer periodo es de 11,5 grados. En el segundo periodo, aunque puede haber heladas en los últimos días de marzo y primeros de abril, no suelen ser grabes. Las temperaturas medias favorables son de 13,7 grados en abril y 18,1 grados en mayo. En el tercer periodo, una temperatura inferior a los 22 grados puede perjudicar la fecundación, así como una temperatura superior a los 32 grados. En el cuarto periodo, las altas temperaturas no perjudican al olivo, siempre y cuando existan suficientes reservas de humedad en el suelo. Durante el quinto periodo, temperaturas inferiores a tres o cuatro grados pueden helar los frutos, por otra parte unas temperaturas excesivas altas podrían reducir el tamaño del fruto, desequilibrando desfavorablemente la relación de pulpa o hueso. En el sexto periodo las temperaturas deben ser, al menos, de 9 grados y las mínimas superiores a los 5 grados.

 

Parrafillos 

-Abundar como los hongos en año de lluvias. 

-¡Gran puñado son tres moscas! 

- A buena gana de bailar, poco son es menester. 

- No ser para silla, ni para albarda.

Antonio López Marco

 

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