Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

         

Mayo

El campo, las cosas, la salud y la política sabemos a güena tinta los aconteceres vivíos y algo más de lo anterior ya que nuestros padres y agüelos han enseñao mucho de sus propias chanzas.

La salud, como cosa principal es lo más importante en nuestra forma de siempre, na ni nadie puede apostar por aquello que responda a algo como mano de santo pa la eterna juventud. Ahora en revistas y libros te dan el plan a seguir sin remilgos, creo, que ¡no creo! Comenzando por esto último, es de pensar que en aquellos “30” con el desbarajuste gubernamental que reinaba, no era poco salvar la pellica, ni tampoco los que fallecieron entre sinsabores y hambruna, después llegó la contienda que fue la gota que colmó el vaso, la clase obrera “ná”, ni digamos de los industriales y las labores agrícolas, con las requisas cometidas, por los contrarios al Régimen y sin más amparo que la boca de un horno ardiendo, más las familias numerosas, poco aseo y menos ato hasta que se fue normalizando mu despacico. El pan en los años 40 era de lo más esencial pero no había candeal y el de cebá no tos se lo podían comer, después, en estas casas agrícolas donde se criaban muchos nutrientes, pero sin aminoácidos y sin tirar las campanas al vuelo.

Pasaos estos años de penurias, está claro que estos cuerpos no estaban alimentaos pa poder alzar cabeza; que si a uno le duele la pendole “dolor miserere”, a otros el estómago, a otros le duele no sabe que, otros tienen un “chichiparro” de la guerra, otros tienen mareos y tampoco saben hasta que ya se descubre la tensión, que algunos lo confundíamos con la extensión, y mientras tanto, llega la pelicinila o como se diga, pero también asoma el azúcar. Los niños de leche duraban poco, todos los días tocaban a gloria, y que voy a decir yo, pos ná, labrador, labrador ¡al campo a trabajar! Y lo digo yo porque lo tengo que decir  ¿Dónde están mis gafas?

La gente inteligente afirma, que hoy se dura más, pero piensan, que es por los adelantos y no hago la contra, pero también cabe pensar que con el plan de vida de aquellos años… y los que sobrevivieron fueron sin duda los que quedaron predispuestos, después ha sido una continuidad como se puede ver en el plan de vida campestre, por poner un ejemplo, cuando llega el mes de mayo, digo esto, porque este siempre ha sido bien preñao. 

La labor con animales de tiro.

En mayo ya son fechas para terminar de arar, poniendo de a cuatro aquellas viñas que ya se haigan arrojao y échale si da tiempo los zurcos restantes hasta los siete que son los que se meten en la caja o ancho.

El mayoral ya está relevao por un diario  pa que la yunta no, pare, ya que éste tiene que atender ciertas cosas, como: preparar los vencejos, la barcina, limpiar la era, el sombraje, orcas y palas, las trillas, ganchos, palo de amontonar y alojamiento pa los segaores si fueran forasteros, que venían buscando siega desde Bogarra, y de aquí del Moral. En estas labores del término se tenían unas costumbres distintas a los cortijos, siendo más dificultosas las lugareñas por el continuo desplazamiento a los bancales o piazos, porque algunos se encuentran en los quiñones “donde mea marica” pero otros había que trasponer a “la quinta puñeta” como era el caso de los piazos en la Encomienda de Vega, las Cuerdas del Origón, la Cervalera, el Barranquillo, Revienta agujetas, la Casa el Delegao o el Montón de Tierra, en el término de Montiel.

En los acarreos retiraos era necesario uncir a media noche pa descargar los haces antes de venir el día, que ya está el mayoral esperando en la era en donde hay que descargar, mientras se descargaba, las mulas se ponían a comer y a veces a dormir, poco después tomaban un bocao y a por el segundo viaje, para llegar a la hora de comer y por la tarde se daba el tercer viaje y si quedaba tiempo, se empleaba en desatar haces, pa formar parva. Las labores de tres pares, dos estaban en el acarreo, que iban juntos por cargar entre los dos, uno arriba colocando la mies y el otro echándoselos con la orca de dos dientes. En la era una vez formada la parva, pos a trillar, cuando el balago está trillando, se amontonaba y se iba formando un pez, para cuando terminara el acarreo ir ablentando, por las mañanas con el aire Serreño y por las tardes con el Solano o el Regañón.         

Antonio López Marco

 

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