Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

         

Diciembre

Adiós al 2019

 

Comienza el año 2020, un año más lleno de incertidumbres en todo lo referente a privaciones, demora de financiación, ofertas no cumplidas y un sinfín de lecherías que van en aumento progresivamente, cosa que no tiene pies ni cabeza, puesto que las hectáreas son las mismas excepto las ya abandonadas a causa de estos enredos.

El terreno de labor se ve lleno de plantas leñosas donde nunca se hubiese pensado tal despilfarro y todo por esta incertidumbre, aquí, terminaremos viendo o nos harán ver “que una higuera eche plátanos”.

Esto es así y la culpa es sólo nuestra por seguir apoyando estas candidaturas a nivel general donde el despilfarro es abismal, entre ellos, tendremos que esperar unos cuantos cientos más hasta que reviente el saco. Con la mili que quien escribe tiene vivida, más lo que nos contaron nuestros antepasados, deducimos, ¡NA! Que, gemir y dar lana, es lo que nos toca.

Esto es la antesala del año en cuestión, la del año agrícola no va mal, ha llovido para la simienza del cereal y bien caída, en buena fecha aunque algo tardía, al menos para los menos madrugadores, ya se irá viendo todo lo tardío independientemente de los gastos posteriores a causa de más laboreo y sectores o vaenales de tierra fértil sin poder sembrar debidamente, pero esto es propio y nada nuevo. De los almendros, ya se irá viendo el desarrollo en tierras inadecuadas, ídem en el olivo, no menos en el tradicional y el cobro de estos productos en aquellos que van por libre.

Asociarse es algo importante, pero, el capital social tiene su coste y muchos de ellos ven esto como una cosa rara y tenemos lo de siempre, malos precios y demandas. Esto en los tiempos que estamos es irrisorio por ser así de camuesos y nada constructivos; esto es una historia más, pero al menos lo estamos contando. Sigamos con ilusión y coraje que esto es sólo un bache.

Pistachos.

Este producto, sabemos, es una delicia en cuanto a su degustación, no digamos nada de sus cualidades alimentarias, terapéuticas, complementarias en cocina y repostería. Balcón al Campo se viene ocupando de lo concerniente a los cultivos de la tierra y algo del seguimiento que todo cultivo exige para lograr su buen arraigo y rendimiento. Todo está en los libros y todo está inventado, pero aquí en este cultivo de donde sólo se viene cultivando en España unas tres décadas, sin experiencia alguna por parte nuestra, pues si es cierto que esto lo promovió en su momento la Consejería de Agricultura, en la finca de experimentación El Chaparrillo y Entre Sierra, de mano de Don José Francisco Couceiro. Desde entonces hemos ido dando palos de ciego, con más fracasos que aciertos  y hoy por hoy podemos respirar, pero sin ansia, que esto no ha hecho más que empezar.

Se está viendo los muchos copiones para este menester y no saben, ni se imaginan dónde se meten. Desde estas líneas, la opinión mía es, que esta planta y cultivo es exigente y delicado, los cultivos en general no lo son en tanto y cuánto; otra cosa a tener en cuenta, es que la mayoría de los cultivos agrícolas cuando se cosechan ya se ha terminado el royo, el pistacho no es así.

Una vez recogido es cuando “Cristo empieza a padecer”, ahora viene el pelado y secado, que inevitablemente precisa de la maquinaría, espacio para los secaderos y pasamos a algo inesperado, que si está lloviendo, o no hace sol pues no es fácil secarlos, en especial los secaderos manuales. En los industriales también afecta, pero se terminan secando y consiguiendo el porcentaje de humedad óptimo para su conservación. Hay que tener en cuenta que estas almendras están abiertas, en el pelado al ser necesariamente con agua, si esta agua no se consigue eliminar completamente, nos puede producir efectos criptogámicos, que de no solucionarlo, pues, “los puedes tirar cuando quieras”.

Esto no está en los libros de momento, pero si está, el que desde Nicea, “el campo es para quien lo trabaja”, ya lo dice el refranero agrícola (el pistacho todavía no consta en el refranero).

Esto que voy a decir es tan importante como todo lo demás; de no asociarse e ir cada uno a su suerte puede terminar en un baile, pero si a estos principiantes les dices de pagar capital social, para ir adecuadamente y no caer en errores pasados como ya se ha visto en la viña y el olivar. El que no quiera es muy lícito pero que se atengan a las consecuencias… no todo el monte es orégano. Con ahínco y ganas de trabajar nada es imposible. Esto no lo es todo, ahora independientemente de no ser apto cualquier terreno, tenemos una serie de trabas por parte de la Administración y la mano de obra requirente sobre todo para la formación del árbol y su seguimiento.

Ánimo, valor y miedo, que el campo no se come a nadie

Antonio López Marco

 

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