Balcón de Infantes

COLABORACIONES

               

 

      COPLILLAS      

 

Las Bolsas 

Antiguamente las bolsas

estaban  hechas de tela,

y con una se apañaban

en los tiempos de mi abuela.

 

Eran parte del ajuar

imprescindible en las casas,

y se usaban tantos años

como duraban sus asas.

 

Para ir a cualquier tienda

había que tener primero,

una bolsa de la compra

además de un monedero.

 

A la ida ya metían

embases y muchas cosas,

como hueveras vacías

y cascos de las gaseosas.

 

Las mujeres las traían

a la vuelta del mercado,

colgada por las anillas

y con el brazo doblado.

 

Cuando llegaban a viejas

y las tiraba la gente,

las bolsas se degradaban

sin dañar el medio ambiente.

 

Estas bolsas tan modestas

propias de una vida sana,

dejaron de utilizarse

de la noche a la mañana.

 

El plástico nos llevó

hacia otros derroteros,

con bolsas de un solo uso

servidas por los tenderos.

 

Una bolsa para el pan

otra para los pimientos,

se utilizan tantas bolsas

como tipos de alimentos.

 

Así millones de bolsas

despachan cada segundo,

un día detrás de otro

todas las tiendas del mundo.

 

Por mucho reciclemos

la mayoría de las veces,

el plástico llega al mar

y se lo comen los peces.

 

De bolsas y botellas

y residuos similares,

da pena ver por la tele

la imagen de nuestros mares.

 

Debemos mentalizarnos

y ser ciudadanos buenos,

y el plástico en general

usarlo cada vez menos.

 

Cansado estoy de envoltorios

y de los envases, harto,

prefiero bolsas de tela

y los cestillos de esparto.

                   

Juan Santos Santos

jsantosbis@gmail.com

 

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