Balcón de Infantes

 

COLABORACIONES

       

Pasanteando en América     

Un camino de huertas

 

Llevo ya casi seis años en los alrededores de Houston y hasta hace unas semanas no me había fijado en lo relativamente parecidos que son algunos barrios de esta zona a nuestros caminos de huertas. Dejando aparte algunas diferencias, como el terreno verde, de césped o hierba tupida, y la presencia de señalización de tuberías de gas y electricidad, muchas de esas calles de barrios más antiguos que el nuestro, sin aceras, con pequeños caminos de acceso y rodeadas de setos, me recuerdan ligeramente a zonas de huertas como La Frescura. Sí, ya sé que no puede ser igual, por eso digo “ligeramente”.

En la foto que os traigo hoy, de la “calle” donde llevo a mi hijo a clases de artes marciales, se puede ver cómo parece que se pierde el camino entre los árboles, así como las entradas a naves, negocios y casas. Y es que eso es lo curioso para mí, que se trata de una calle, en lo que se supone que es el pueblo o la ciudad de Magnolia, y sin embargo, parece casi estar en medio del campo, sin alumbrado público, aceras como decía más arriba y, por supuesto, gente a pie.

Hay muchas calles como esta en los alrededores de Houston. De hecho, algunas de estas áreas fueron hace muchos años parte de ranchos y granjas, que fueron permitiendo o cediendo terrenos a los trabajadores y sus familias para que construyeran sus casas por un lado, y partiendo parcelas y vendiéndolas al mejor postor por otro. De ahí la variedad de estilos y plantas en las casas, colores, vallas y demás. Como no hay ordenanzas municipales muy estrictas ni, ya de paso, patrimonio que proteger, cada uno pudo, y puede hoy en día, hacer lo que quiera con su propiedad. Hay ciertos límites como es lógico, que determinan las leyes locales o los reglamentos, pero al menos en lo estético, estos barrios pueden ir bastante por libre.

Si sigo con las diferencias, tampoco hay aquí cuestas, tierra roja, viñas o piedras de moliz, pero tienen bastantes riachuelos, más vegetación por el clima húmedo y muchos más bichos (de los que vuelan y de los que no…). Pero, aún así, para mí, hay una cierta semejanza.

O quizá es sólo que mi cabeza ya sabe que se acercan las Navidades y empiezo a ver Infantes por todos lados sin darme cuenta…

 

 

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