Balcón de Infantes

COLABORACIONES

       

 

La Alhóndiga

Por Mª. Ángeles Jiménez García

"Infantes huele al trigo antiguo de la Alhóndiga,

dando al pueblo el aroma del color cereal de las piedras centenarias"

P. A. González Moreno

Más allá de la llanura

Fijar la mirada en la “Alhóndiga” de Villanueva de los Infantes es mostrar un sugerente recorrido por nuestra historia; desde la cercana y mítica Jámila de finales del Medioevo hasta tiempos más recientes. Las grandes columnas cilíndricas del patio rememoran a las halladas en Jámila, cuyos vecinos se incorporaron a la vecina Moraleja.

Decir Alhóndiga, es perpetuar su nombre al vocablo árabe Al-fundaq > alfóndega> alhóndiga. Un edificio en torno a un patio abierto con vanos arqueados sobre amplios pilares, alrededor de él se disponían galerías donde se abrían las puertas de las habitaciones, en las que quedaban divididas las cuatro naves que lo cerraba. La planta baja se destinaba a almacenes, tiendas y cuadras; la planta alta a alojamiento. Compónese la Alhóndiga de Villanueva de los Infantes de un patio rectangular rodeado de columnas formando cuatro galerías alrededor y otro soportal de falsa escuadra con el patio; evocando la imagen de ser la “casa diputada para los forasteros que vienen de la comarca a vender trigo a la ciudad, lo depositen allí, también para otras mercaderías”. Significa ser una ciudad, capital comercial y administrativa de una amplia comarca.

En ella se establecerían las carnicerías, paneras y otras mercadurías con sus tahonas, hornos y caballerizas en convivencia, -quizás- con la casa de contratación y casa del peso. Instituciones de naturaleza concejil vinculadas a los ayuntamientos encargadas de velar por el estricto cumplimiento de los contratos, pesas y medidas; validando el precio final de los productos que en ella se comerciaba.

Los vaivenes de la historia y el afán de renovarse albergará a finales del siglo XVI el pósito en la planta alta como granero público donde recoger el trigo y la cebada sobre todo para épocas de escasez. Disponiéndose en 1719 en una parte de las naves de la planta baja la cárcel, en convivencia con la alhóndiga y sobre las mismas el pósito. Nótese desde entonces restos de grafitos sobre las columnas, nombres, fechas, pueblo de origen, etc.; inscripciones labradas a cincel que los presos dejaran escritos a perpetuidad.

El mismo aire y el mismo cielo perviven en el centro raso del patio por los siglos de los siglos. La reforma del edificio en 1869 alzará nuevos muros entre las columnas para acoger íntegramente el centro penitenciario del partido de Infantes. Para volver a finales del siglo XX al estado primitivo, un edificio de la arquitectura civil del Renacimiento determinado por el esplendor del patio columnado, dinteles,  naves, y heráldica. Sus muros se destinaron a espacios para salvaguardar la  memoria. El patio se abrió a la poesía, a la pintura, a la música, al teatro. Buscó el horizonte para mirar a lo lejos con otras experiencias creativas, libros para leer y escribir en libertad. Una obra arquitectónica de un valor singular en La Mancha. 

La Alhóndiga de Villanueva de los Infantes:

un edificio por estudiar.

Cuadernos de Estudios Manchegos Nº 43

 

 

Balcón de Infantes

Mantenimiento: José Ant. Sánchez

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