Balcón de Infantes

COLABORACIONES

         

 

Apunte Gráfico

Por Mariano Lorenzo

 

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 Trece Razones por las cuales Cataluña no será, Probablemente Nunca, Independiente de España.

 Por Franciso Parra Luna

Para comenzar, la verdad, la razón y la moral estarían de parte de esa mitad de pueblo catalán que permanece silenciosa. Y ésta será al final la que triunfe por una serie de factores objetivos que preanuncian que la secesión de Cataluña es prácticamente imposible. Los tsunamis son desgracias pasajeras,  pero al final viene la calma. No hay, pues,  por qué preocuparse, aunque no sobra pensar un poco en los factores que justifican este convencimiento.

 Aunque no sin antes aclarar que no me gusta el término “independencia”. Este concepto carece  en la actualidad  de significado y precisión, ya que  se constata que  “independiente” no lo es hoy prácticamente nadie, ni seguramente podrá serlo en el futuro,  como tampoco ninguna región, país o zona internacional.  Y como todos somos  dependientes de algo, resulta así en un vocablo absurdo, idealizado, pero  que no tiene contenido ni posibilidad operacional alguna.

 Por el contrario, “secesión” es algo claro y verificable al tratarse de un proceso real  (incluso doloroso como se ve), en un momento histórico concreto donde, o  hay secesión (separación)  o no la hay. Y por lo tanto de lo que realmente se trata hoy en el conflicto catalán es de su SECESIÓN respecto a España y no de un “independentismo” que no significa nada porque ya  somos (relativa o absolutamente) “dependientes/independientes” todas las personas que habitamos este planeta como, p.e., del cambio climático.

Y sobre el actual conflicto catalán, tengo registrados un mínimo de 13 factores que vendrían a imposibilitar, se busque o no, se quiera o no,  la secesión de Cataluña respecto a España. Estos serían:

1.En primer lugar el secesionismo catalán presenta una pátina de egoísmo difícil de tapar al existir una evidencia empírica universal que demuestra que sólo las regiones más ricas respecto a sus entornos próximos, desean separarse. Lo demuestran los casos de Padania, Flandes, Santa Cruz en Bolivia, Pais Vasco, Cataluña y otros, mientras que no suelen pedir su independencia las regiones pobres como, p.e., “la Martinique” respecto a Francia.

2.Algo que viene a confirmar esta inmoralidad implícita del secesionismo catalán, es la práctica sistemática de “mentir” cada vez que hablan del tema, como cuando proclaman que en España “hay presos políticos”, que “no es una democracia”, que Cataluña tiene el  “derecho a decidir” y “autodeterminarse”, que los “meten en la cárcel por votar”, que “España les roba”, que les “apoyan las organizaciones internacionales” y algunas más.  Y como siempre se dijo que “las mentiras tienen las patas muy cortas”, se presume que este secesionismo no llegará muy lejos.

3.Los secesionistas no disponen de la mayoría necesaria en Cataluña, y menos quizás, después de los disturbios que se están viendo, donde la violencia les puede terminar desacreditando aún más. Además, ¿adónde van los secesionistas si ni siquiera tienen una amplia mayoría interna? Pregunta que se hizo públicamente el propio Joan Tardá.

4. Aún cuando tuvieran una clara mayoría (p.e.,  el 80%) de los catalanes, habría que modificar la Constitución con esa finalidad, lo cual es prácticamente imposible por la complejidad de pasos a dar comenzando por la negativa del propio Parlamento español. Recuerden el caso Ibarretxe.

5. Ni aún cuando el 100% de los catalanes pidiera la secesión, ésta sería posible, porque lo mismo pueden salir a la calle millones y millones de españoles en todas las provincias en justa defensa de la actual dimensión territorial  de España.

6. Los secesionistas  son unos "fuera de la ley" tal que el ínclito Guardiola. Pero la ley es lo único que da prestigio internacional del serio, el que respetan los gobiernos democráticos del mundo frente a la ligera y poco respetada mensajería de las redes sociales o la prensa sensacionalista. La ley es como una apisonadora, superpesada y lenta,  pero terminará allanando los escollos secesionistas.

7. Las fuerzas económicas de Cataluña, como han solido hacer históricamente, decidirán al final contra la secesión más de lo que parece, y empezarán a mover sus propios resortes por el pánico que le tienen a cualquier aventurerismo económico.

8. La secesión dejaría a Cataluña automáticamente fuera de Europa,  y si hasta hora dependían de España, si quisieran entrar de nuevo en la Unión Europea, dependerían aún más de ella,  que,  comprensiblemente dolida, habría de dar su visto bueno. En este sentido no parecen captar que salir de España es entregarse aún más a ella.

9.Europa nunca verá con buenos ojos la secesión de Cataluña porque va contra los propios principios que la fundaron, como la unión de todos los europeos y la evitación de conflictos. Lo contrario de lo que se está viendo estos días en Cataluña, que más parecen estampas de una guerra civil.

10. Secesionarse hoy significa ir además contra la tendencia mundial hacia la formación de grandes unidades políticas dada la envergadura de esos tres grandes problemas mundiales a resolver (las migraciones, el medio ambiente físico y  el superacelerado desarrollo tecnológico), todo lo cual nos sume en el temor de no saber bien hacia donde nos pueden llevar y para lo que será necesaria la integración de objetivos y acuerdos potenciados por grandes unidades políticas de países.

11. Los secesionistas se basan en un ”derecho a decidir” espurio, ya que ellos no pueden decidir lo que deba ser España, siendo un derecho que únicamente corresponde a los españoles.

12. En última estancia está el papel del ejército español que es garante, por mandato, precisamente  constitucional,  de la unidad de España.

13. Para los espíritus más finos (finura al parecer ausente en el secesionismo catalán), se está produciendo un proceso que llamo de “jibarización social”.  Lo que se entiende como la operación de reducción de cabezas practicada por los  Shuar, una tribu amazónica , cuando la cabeza del jefe enemigo derrotado y muerto la someten a una serie de operaciones  (limpiado, vaciado, secado, etc…..), mediante las cuales queda reducida hasta la tercera o cuarta parte de su volumen anterior, se supone que para conservarla y rememorar durablemente el triunfo sobre el enemigo. Pero esta extraña costumbre antropológica, tan difícil de comprender y adoptar en el mundo “civilizado”,  sería curiosamente lo que estamos consiguiendo a nivel social en todos los procesos que terminan en la secesión de territorios  políticos. El paralelismo y la analogía son fáciles de entender. Cuando cualquier organización política  se divide, hace que sus ciudadanos se sientan más descargados de responsabilizarse por los problemas que pudieran acaecer a su antiguos  conciudadanos., terminando así por reducir el área de “influencia” (o preocupación)  social de cada persona sobre el resto. Haciendo uso de la teoría de los círculos concéntricos, cada individuo sería solo un punto si se aísla de los demás tal que un anacoreta; o bien ensancharía su círculo si se ocupa también de su pareja o de su familia; y lo iría ensanchando progresivamente si se ocupara también de su vecindad, municipio, provincia, autonomía, país,  etc. hasta llegar a toda la población mundial. Muchos secesionistas dirán que ellos son “ciudadanos del mundo”, pero si al mismo tiempo renuncian a cualquiera de los círculos por los que pasan, en este caso España, inevitablemente reducirían su  dimensión social. Por supuesto que seguirán siendo “ciudadanos del mundo”, pero menos que el resto de los españoles,  ya que éstos “pierden” los  7 millones de catalanes pero los secesionistas perderían 47-7=40 millones de españoles, por no hablar de quedar exentos de preocuparse por los 500 millones de habitantes europeos al dejar forzosamente de pertenecer a la Unión Europea. Se entiende que es un concepto de profundo y ambicioso contenido socioético,  por el cual mediríamos la grandeza o pequeñez social de las personas según su grado de compromiso con los demás, situando a cada persona así, entre el gigantismo de los Alejandro, Jesucristo o Marx y el enanismo autista del más aislado y egoísta  de los seres. Algo que quizás deberían plantearse los “pensadores” del secesionismo catalán irredento.

Se pueden acreditar más factores objetivos contra la secesión, pero estos 13 parecen suficientes. Por lo tanto, querido lectores/as, tranquilidad, porque España no está en almoneda.  Aunque eso sí, al menos durante unas décadas no dejaremos de escuchar “petardazos” discontinuos que sólo resultarán más o menos molestos para la ciudadanía.