Balcón de Infantes

COLABORACIONES

         

 

Apunte Gráfico

Por Mariano Lorenzo

 

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Don Vicente López Carricajo, vecino y amigo

     (Recuerdo en el centenario de su nacimiento)

Conferencia pronunciada en la Alhóndiga de Villanueva de los Infantes, el 28 de diciembre de 2019

 F. Javier Campos y Fernández de Sevilla

Saludos:

Sra. Alcaldesa doña Carmen María Montalbán, miembros de la Corporación Municipal, Sras. y Sres., queridos amigos.

Comenzaré de una forma poco ortodoxa en una conferencia. Ignoro cómo funciona el Gabinete de prensa del Ayuntamiento, o el Departamento de información del Pueblo; lo digo porque a estas alturas definir a Internet como el mejor escaparate y medio de difusión para lo bueno y para lo malo, resultará a la mayoría de Vds. como la “Inocentada” del día y por eso decía que era una forma poco ortodoxa de comenzar. No es inocentada. Digo lo del Gabinete de Prensa o Departamento porque desde un lugar oficial como es el Ayuntamiento, o alguien dependiendo de él debería estar encargado de tener una pág. Web donde se fueran incorporando estudios serios y fotografías de y sobre Infantes: Historia, Arte y Cultura, que es lo que buscan los forasteros que visitan el pueblo y los que sigan viniendo.

Y termino la forma anómala de comenzar con la noticia que me ha dado pie a esto. Hace 15 días, el de Sta. Lucía, el 13 viernes, recibí desde Lima (Perú) un enlace al Lanza digital, donde se anunciaba que hoy, aquí, se inauguraba una exposición con motivo del Centenario de la muerte de D. Vicente López Carricajo, seguida de una conferencia. El Catedrático que me la enviaba me decía que cómo aprovechaban las circunstancias de mis vacaciones. Repito, en Lima sabían el acto de hoy. Por eso decía hace un momento que cuanto más y mejor funcione la información, con contenido, se estarán ganando etapas.

Ahora el comienzo cómo pensaba. Después de un par de intentos, el pasado 8 de octubre el Sr. Concejal de Cultura, don José Francisco Valverde García, me buscaba para informarme que se había organizado un homenaje a don Vicente López Carricajo -con motivo de celebrarse este año el centenario de su nacimiento-, y pedirme que aceptase la invitación de intervenir en ese acto con una conferencia.

Este servidor se encuentra ante una situación contradictoria: por una parte el afecto personal mutuo con don Vicente, pero con la dificultad de que no abunda -pensaba hasta esta tarde-, la información sobre su trayectoria personal y profesional que serían los mejores materiales para llenar de contenido una conferencia y llamar la atención de ustedes, sobre todo de los mayores que le conocieron.

Como historiador me he acordado de un texto de Lucien Febvre, que junto con Marc Bloch fueron los fundadores en 1929 de la corriente historiográfica llamada “Escuela de los Annales” que dio origen a la historia de las mentalidades y la historia total porque todos los aspectos que ocupan y preocupan al hombre son susceptibles de estudio y explican los aconteceres tal como se dieron.

El mencionado Lucien Febvre decía que

“Indudablemente la Historia se hace con documentos escritos. Pero también puede hacerse, debe hacerse, sin documentos escritos si estos no existen. Con todo lo que el ingenio del historiador pueda permitirle utilizar para fabricar su miel, a falta de las flores usuales. Por tanto, con palabras. Con signos. Con paisajes y con tejas… En una palabra: con todo lo que siendo del hombre depende del hombre, sirve al hombre, expresa aI hombre, significa la presencia, la actividad, los gustos y las formas de ser del hombre (…) Ser historiador es no resignarse nunca. Intentarlo todo, intentar llenar los vacíos de información… lanzarse veinte veces por un camino pleno de promesas -y darse cuenta después de que no conduce adonde debía conducir-. No importa, se vuelve a empezar” (Lucien FEBVRE, Combates por la Historia, Barcelona 1974, pp. 232-233).

He luchado mucho con los alumnos para que se dieran cuenta de la cantidad de cosas que nos hablan del pasado si queremos escuchar, y siempre he puesto el ejemplo de una necrópolis o un conjunto de tumbas. El conjunto de información que allí hay, además de los restos óseos y la forma en que se encuentran los cadáveres, el ajuar funerario: armas, joyas y adornos, cerámica, piezas de hierro, cueros y tejidos, simientes… Por supuesto los documentos escritos son el mayor y mejor material para escribir la historia, pero si no los hay no por eso se debe renunciar a escribir algo de alguien o de algún lugar.

Para este caso de hoy he tenido que rastrear en los recuerdos personales de mis contactos con don Vicente y recoger algunas actuaciones suyas que la mayoría de ustedes conocen posiblemente mejor que un servidor. Esos son los materiales con los que se puede construir la historia personal de la que hablaba antes.

- Efectivamente fui vecino por estar juntas las casas en Santo Domingo. Mi abuela fue muy amiga de doña Antonia Carricajo, su madre. Ir a recogerla a su casa cuando iba de vista o a llevarle algo como recadero fue muy normal siendo niño.

- Por el lugar donde vivía tuve la suerte de ser de los pocos que pude seguir, día a día, la construcción de su casa. Cuando se terminó de hacer el gran vaciado del terreno de lo que sería el sótano y comenzaron a levantarse los pilares de hormigón de la construcción, por la estructura que se le estaba dando a la forma de cubrirlo denotaba que aquel espacio estaba destinado a otra finalidad más importante que la de un simple sótano, como así fue, y que la casa nacía con un objetivo y destino distinto de ser lugar sólo de vivienda. Tuvo que pasar tiempo, que se filtrasen noticias y por fin hacerse público la fundación que se hacía con la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad de lo que más tarde sería el Hogar Santa María Josefa; sólo entonces fue cuando hablamos nosotros dos de este tema.

- Ya con las religiosas aquí le he visitado en esa casa y hemos hablado de sus cosas y sus proyectos -saboreando un buen café de puchero de su hermana Juanita-, y por eso pude ver cosas que tenía, sobre todo fotografías y papeles, cuando venía a cuento de algo que tratásemos: carpetas con dibujos, diseños, bocetos, apuntes, etc. Un poco revuelto como corresponde a un estudio de aparejador o arquitecto de la etapa anterior al ordenador y a los programas de infografía correspondientes a ese tipo de trabajos. Tenía apuntado en los folios decir que ignoro dónde están todas esas cosas, si habían sobrevivido. Por la noticia del periódico del otro día me he alegrado de que llamémosle “sus papeles”, o parte de ellos no se hayan perdido, y prueba es la Exposición que hace un rato se ha inaugurado.

- Y ahora añado, que si están -no sé en qué situación de propiedad-, esa documentación debería pasar al Archivo Municipal donde fuesen debidamente inventariados y a disposición de quien quiera estudiarlos. En el pueblo hay personas que pueden hacer magníficamente ese trabajo.  Hablo estrictamente como investigador y tengo la experiencia de que cuando aquí en este espacio de la Alhóndiga he sugerido algo, luego no se ha hecho nada. Y si levanto la cabeza hacia ustedes seguro que hay alguien que ha escuchado lo que ahora digo.

- Teniendo en cuenta la preparación de don Vicente, sus conocimientos, buen gusto y cualidades artísticas, tuvo que tener buenos amigos y profesionales que supiesen su trayectoria, porque el 16 de diciembre de 1985 fue nombrado Académico correspondiente por Ciudad Real de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y para ese trámite tiene que ser presentado el candidato por tres Académicos numerarios.

- Desde su cargo y puesto de trabajo fue decido luchador -y apoyado por las diversas Corporaciones, que es justo reconocerlo y decirlo-, por no transigir en el cambio de la fisonomía de las fachadas, las alturas, los tejados, las ventanas, los balcones y las puertas de calle de las viviendas, que hubiesen desfigurado el pueblo como ha sucedido en otros de nuestro entorno.

- Le costó disgusto la destrucción de muchos patios pero entonces no tenía competencia municipal para actuar. Igualmente le dolió la demolición del esquinazo de cantería de la casa del antiguo “Hospitalico” de doña Lucía Castellanos y Santo Tomás. También lamentaba la desaparición continua de los magníficos clavos de la Portada de la casa de Santo Tomás, pieza auténtica que nos conectaba directamente con el santo niño. Y por lo menos no hace mucho se ha salvado; reconozco que lo sugerí a la Junta de entonces y no lo dudaron.

- La intervención de don Vicente en la ordenación de la Plaza Mayor y del conjunto del Santuario de la Virgen, la restauración de la parroquia y el presbiterio-reblao, y la iglesia del Remedio son obras donde se puede ver su categoría técnica, gusto artístico y saber hacer; quizás las obras más importantes, pero sin olvidar la remodelación y diseño del parque de Sagrado Corazón y de La Glorieta.

- Creo que su mayor disgusto fue el cambio de la cubierta de la torre de la parroquia de San Andrés y la sustitución de la airosa pirámide por la vulgar estructura de teja que tiene, casi con aire de fortaleza -que atentaba y atenta con su origen bien documentado, en texto e imagen-, cuando a ninguna de otras torres cercanas se ha modificado su estructuras al restaurarlas. No era miembro de la Comisión Provincial de Monumentos y no pudo hacer nada, pero sabía que yo conocía el tema y por eso me dijo que era -fue- tema político, política cultual. Y no se hizo nada en el pueblo.

- A cambio del tema de la torre tuvo la enorme satisfacción de descubrir en el subsuelo de la Sala Capitular la Cripta-enterramiento dedicada al Beato fray Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia. Del que el año pasado con motivo del V centenario de la beatificación pude informar a una concurrencia menos numerosa que hoy, pero en este mismo lugar, que hasta 1551, y siendo ya arzobispo, Santo Tomás abrigó la idea de enterrarse aquí en Infantes, en el convento de San Francisco. Para ello solicitó permiso de los superiores de la Orden y comenzó a labrarse una capilla funeraria en el presbiterio para sus padres (doña Lucía todavía vivía), y sus hermanos, siendo patrono de la misma su hermano García Castellanos Tomás, y después de él su hijo mayor, y los descendientes. Y eso lo ratifica la escritura pública ante el notario valenciano Alemany en 1553, solo dos años antes de morir.

- Era don Vicente enormemente asequible cuando se le buscaba para pedirle una ayuda o un consejo. Las Cofradías del Cristo de Jamila y de Jesús Nazareno de Santo Domingo saben el empeño que puso en las obras y el asesoramiento de las nuevas imágenes con que incrementaron su patrimonio religioso y cultual. Especialmente tuvo una devoción, junto con su hermana, a nuestra patrona la querida Virgen de la Antigua y en las dos sedes del nuevo Museo Parroquial pueden ver el importante conjunto de mantos donados, diseñados y bordados por los dos hermanos así como la corona de la Virgen. Apuntó y dio ideas a los artífices para las carrozas, de la Virgen y Santo Tomás, para adornar muchas Cruces que mayordomos o particulares tenían ofrecido.

- Siendo Concejal de Cultura doña Ascensión Martínez (sería por 1993 ó 94), me buscó un verano que estaba aquí en el pueblo para reunirnos los dos con don Vicente, para hablarme de un bonito proyecto en el que tenía grandes ilusiones. Se trataba de crear un  Museo de Artes Populares; el proyecto estaba bastante maduro y personalmente lo creí muy bueno e importante por poder conservar y mostrar nuestro pasado: la casa, el mobiliario, los utensilios domésticos, la ropa, el utillaje de la labranza y de los oficios artesanales, etc. Conozco algunos de esos Museos en Castilla y les sugerí algunas ideas que les gustaron. La muerte de doña Ascensión congeló el proyecto. Años después pregunté por el tema pero vi que no había interés.

- Recordar a don Vicente López Carricajo con motivo del centenario de su nacimiento es justo y bueno ya que se reconoce lo que hizo por el pueblo; sin embargo personalmente pienso que no es suficiente porque lo importante debería ser no olvidarnos de su empeño e ilusión por hacer de nuestro pueblo un lugar donde los que vengan a visitarlo disfruten de lo que vean, lo encuentren armonioso y con detalles que rematan una buena visita y hagan de altavoz en otros lugares y a otras personas para que vengan, sin olvidar lo que decía antes de ir colgando en la hipotética Web, si se hace, de documentación y bibliografía.

- Por ejemplo, le gustaba y me comentaba sobre lo que cambiaría la perspectiva de las calles viendo las fachadas blancas y los balcones y las ventanas adornados con algunas macetas, el utilizar la forja -con tan buenos maestros que tenemos-, para anunciar los establecimientos y mantenerlo escrupulosamente limpio.

- Me decía con esa sonrisa inteligente que tenía: si queremos tener un pueblo bonito tenemos que cuidar ciertos detalles significativos que lo hagan distinto, y se puede lograr con un poco entusiasmo. Luego dejaba de sonreír, me cogía del brazo y me decía “pero ya conoces a tu pueblo”.

- Cuando hablamos de don Vicente siempre decimos una frase que se ha convertido casi en un tópico “A quien el pueblo debe en gran parte su conservación”. Gracias a su sensibilidad, conocimientos y empeño en lo que pudo, hoy nuestro Infantes es uno de los pueblos más bonitos de España, pero tarea nuestra, sobre todo de ustedes -autoridades, entidades ciudadanas y particulares-, es mantenerlo y mejorarlo, porque todos sabemos que hay otros lugares que trabajan bien por hacerlo realidad en esos pueblos, y aquí no siempre se ve y se nota.

-Si tomamos ejemplo de don Vicente López Carricajo nos encontraremos con que el recuerdo en su centenario ha sido más que un homenaje.

Muchas gracias

 

Otros reconocimientos en el tiempo a D. Vicente López Carricajo

Otorgado por la Asociación Cultural "La Moraleja": D. Vicente López Carricajo, Ilustre Infanteño del Año...

El 29 de agosto (de 1995) tuvo lugar en los Claustros de Santo Domingo la ceremonia de entrega del II Certamen "Infanteño del Año", que otorga la Asociación Cultural "La Moraleja"...

En la modalidad B  "La Moraleja" premia de manera global, la labor desarrollada a lo largo de toda una vida. En esta modalidad el reconocimiento recayó sobre D. VICENTE LÓPEZ CARRICAJO.

 

D.VICENTE LÓPEZ CARRICAJO. Nació un 16 de enero de 1919 en Infantes, de padre manchego y madre vasca. Realizó sus estudios de primaria y bachillerato en nuestro pueblo, y tras la guerra civil cursó estudios de Magisterio. Preparándose por correspondencia, logra entrar en la Escuela Superior de Aparejadores de Madrid. Sus primeros pasos profesionales fueron precisamente en la capital, pero la muerte de su padre le obliga a volver a Infantes para hacerse cargo de su familia. En 1949 adquiere plaza de funcionario en nuestro Ayuntamiento, ejerciendo tareas de aparejador municipal. Siempre bajo la premisa de que el patrimonio arquitectónico conformaba la personalidad de Villanueva de los Infantes. En la década de los sesenta pasa a formar parte de la Comisión Provincial de Monumentos, puesto que ocuparía durante treinta años. En 1975, D. VICENTE actúa de intermediario para poner en marcha las primeras normas subsidiarias, que incidirán posteriormente en la conservación urbanística y monumental de nuestra localidad. Su trabajo abnegado le produce ciertos enfrentamientos con paisanos e instituciones, que con el paso del tiempo concederían el pleno reconocimiento a su labor.

La resolución del Gobierno de la Nación al declarar a Infantes conjunto Histórico-Artístico Nacional, confiere carácter legar a la tarea emprendida por D. VICENTE.

Su labor profesional se vio ensombrecida en más de una ocasión, a causa de la desidia y parsimonia de los poderes públicos y eclesiásticos. Tal fue el cambio de la cubierta total de la Parroquia de San Andrés, que privó parte de la personalidad de la Iglesia y causó gran pesar a D. Vicente. Lejos de arrojar la toalla por estas y otras actuaciones, D. VICENTE continuó firme en su cometido. En 1986 es nombrado Consejero Correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo el único integrante por nuestra provincia y el único aparejador de España que pertenece a esta entidad.

En 1978 D. Vicente López Carricajo adquiere el "status" de jubilado. Tras la presentación de Alfredo Arcos, Presidente de la Asociación "La Moraleja", D. Vicente recibió la placa de homenaje de manos del alcalde D. Tomás Rodríguez, en presencia del "Infanteño del Año 93", D. Pedro Castellanos. 

 

Crónica del Curso de Verano "Conocer es Conservar I"  

Balcón de Infantes nº 48, agosto 1996.

...Así mismo resultó de gran interés el coloquio con distintas intervenciones entre las que destacó la de una autoridad local en todo lo que concierte al Patrimonio como es nuestro paisano, cada vez más reconocido y querido por las jóvenes generaciones, D. Vicente López Carricajo. El interés derivaba de su amplio conocimiento y su participación en distintas intervenciones a lo largo de casi medio siglo, como la que se realizó en la parte superior del arco cimbra en la década de los sesenta.

Una gran ocasión, sumamente ilustrativa sobre nuestro patrimonio. 

 

Dedicatoria a D. Vicente López Carricajo en Balcón de Infantes

En el número 92 de Balcón de Infantes, correspondiente a abril del año 2000, nuestro colaborador José María Lozano Cabezuelo dedica su artículo titulado "A solas con Quevedo"  A D. Vicente López Carricajo, bondad y talento.

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Rincón Literario

Reflexión Poética

Siempre en Camino, Buscando la Buena Estrella

(Los magos descubrieron la gloria de Dios, postrándose ante el Niño de Belén)

 

I.- MIRAR HACIA ARRIBA

Alzo la vista al cielo y se realza mi corazón,

me oriento en camino y la vida se ilumina,

me sitúo en disposición de servir y me crezco,

porque siempre hay que mirar hacia arriba,

con las manos llenas de amor para abrazar.

 

Mirando al suelo no me veo y al no verme,

tampoco me encuentro, y al no encontrarme,

los días se evaporan, los sueños desaparecen,

los andares se olvidan, las huellas se eclipsan,

todo cesa, nada se mueve ni nos conmueve.

 

Me niego a que me alcance la muerte, vivo;

deseo abandonarme en la mirada de Jesús,

arrodillarme en sus manos y dejarme asombrar,

celebrar con el perdón a quien nos ha ofendido,

despuntar manso, despertar a la alegría de dar.

 

El egoísmo es mundano, ciega el entusiasmo

de crecerse en la certeza de ser para los demás

como para sí; impide crearse, creerse y recrearse

en el amor, que es lo que nos hace despojarnos

de nuestras miserias y vernos más allá del yo.

 

II.- LA AÑORANZA DE DIOS

 

No me gustan esas gentes que se rinden culto

a sí mismas, creyéndose que todo comienza

y termina con ellos, prefiero dejarme asistir

por esos caminantes envueltos en la sencillez

de ser nada, siéndolo todo ante el indefenso.

 

Es tan auténtica la añoranza de los magos,

la nostalgia que sintieron estando de viaje

fue tan verídica, lo hicieron con tanta pasión,

al postrarse ante el ignorado Niño de Belén,

que la gloria celeste les abrazo para siempre.

 

Esa melancolía también fue la que empujó

al hijo pródigo a salir de su mísera actitud,

de ponerse en acción, huyendo de sí mismo,

con gran mansedumbre y preso en el dolor,

pues la espera como la esperanza nos revive.

 

Hemos de darle  palabra a este deseo íntimo,

de alcanzar la certeza del verso y ser poesía.

Lo trascendente es conocerse y reconocerse,

actuar como levadura, proceder como poetas:

tomando vivencias, dejando pensamientos